El regreso del ahijado distinguido
Por NORA ALICIA HERNÁNDEZ HERRERA
Cd. Victoria, Tam., a 22 de junio de 2026

Hay regresos que no se dan con discursos, sino con hechos. Así ocurrió con Pedro Cepeda Anaya, secretario de Obras Públicas de Tamaulipas, quien volvió al Tecnológico de Ciudad Victoria, la institución que lo formó como profesionista, para convertirse en padrino de la generación 94.
La ceremonia tuvo un significado especial. No se trató solamente de entregar reconocimientos y tomarse la foto del recuerdo. El hoy funcionario estatal, regresó a las aulas que lo vieron crecer, pero llevando consigo resultados palpables para su alma máter.
La construcción de un nuevo gimnasio y diversas obras de infraestructura realizadas en beneficio del plantel fueron motivo de reconocimiento por parte del gobernador Américo Villarreal Anaya, de las autoridades directivas y de los propios estudiantes, quienes vieron en Cepeda Anaya a un egresado que no olvidó sus raíces.
En tiempos en que abundan los políticos que solo regresan a sus escuelas para presumir títulos, el titular de Obras Públicas optó por hacerlo con inversiones y acciones concretas. El mensaje fue claro: la gratitud también se demuestra con hechos.
Para los jóvenes graduados, tener como padrino a un profesionista surgido de las mismas aulas representa un ejemplo de que el esfuerzo académico puede abrir camino al servicio público y al compromiso social.
Y es que, más allá del cargo que hoy ocupa, Pedro Cepeda volvió a casa. Lo hizo como ingeniero, como funcionario y, sobre todo, como un egresado que sigue sintiéndose orgullosamente “tecnológico”.
Porque al final, los mejores padrinos no son los que pronuncian los discursos más largos, sino aquellos que dejan huella en la institución que les dio las herramientas para salir adelante. Y en el Tec Victoria, esa huella ya quedó plasmada en concreto, acero y gratitud.




Deja un comentario